Tomada de la edición impresa del Martes, 03 Mayo 2011

La viuda del tamarindo

Unos dicen que fue una mujer que perdió a su marido y asustaba a todos quienes la galanteaban y otros que solo se les aparecía a los bohemios y parranderos

La viuda del tamarindo

Redacción / Guayaquil

 

La viuda era oriunda de la región que produce la sal prieta y los tamarindos que pertenecían a la corona española por estar situados en terrenos realengos. Esto en Ecuador. Ella es manabita.

La viuda del tamarindo, según dicen, fue una bella mujer elegantemente vestida, que caminaba rápidamente y salía de improviso delante de algún nocturno parrandero que ilusionado la sigue y tiene que caminar largos trechos detrás de ella, hasta que cansado por el ejercicio, habla y rompe el encantamiento, haciendo que la viuda se dé vuelta y enseñe la horrible y fantasmagórica presencia de una calavera envuelta en ropas femeninas.

Indudablemente esto ocasiona el desmayo de la víctima que rueda sin sentido y no podría ser de otra manera, la historia siempre termina con el triunfo de la viuda que asusta al candidato por ella escogido.

Esta historia se repite siempre con iguales resultados, nadie ha podido darle alcance y ver su cara. Únicamente se la contempla cuando se transforma en una horrible calavera.

Sin embargo, hay personas que cuentan que en los frondosos árboles de tamarindo que existían en esa parroquia por donde se encuentra la ciénega de El Morro (Guayas), salía, después de medianoche, una viuda con su enlutado traje, bailando con rápidos pasos, persiguiendo a los caminantes de aquelllos lares, los que, al querer cogerla, ella se les desaparecía como por arte de magia a una velocidad impresionante.

Era algo increible, pues nunca se dejaba ver la cara, estaba como loca por haber perdido a su marido.

Hasta que alguien superando el miedo, se le acercó sin que ella se percatara y le sacó el velo, pero !oh sorpresa!, su cara era una calavera. Desde aquella vez, al verse descubierta nunca más apareció por esos lares. Esta historia tiene muy poco parecido a la anteriormente contada.

Lo cierto es que sea cual sea la verdadera historia, esta leyenda seguirá contándose como hasta ahora, de generación en generación.

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