Tomada de la edición impresa del Jueves, 13 Septiembre 2012

Las secuelas que dejan los incendios

El aumento de la presión arterial, problemas respiratorios y el cáncer son algunas de las afecciones que se registran a causa de la inhalación de humo

Las secuelas que dejan los incendios
Foto: Miguel Jiménez
La evaluación de un médico es importante luego de un incendio, puesto que la inhalación del humo puede lesionar las vías respiratorias.

Redacción / Guayaquil

El miedo de que uno de sus familiares muera en el incendio generó que David Alejandro Pachacama Caiza, de 16 años, ingrese a su vivienda envuelta en llamas e inhale gran cantidad de humo que -minutos más tarde- le provocó una fuerte asfixia (obstrucción en las vías respiratorias).

Pachacama, quien reside en la parroquia de Zámbiza, en el nororiente de Quito, en donde el domingo pasado se registró un incendio forestal, revela que conocía de las consecuencias de la exposición a las partículas de humo. Sin embargo, indica que más fuerte fue el deseo de salvaguardar la vida de los suyos.

“Recuerdo que rescaté a mi abuela y no estuve tranquilo hasta que quedó en un sitio seguro. Luego, con la ayuda de mi hermano, intenté que el incendio se apague. Nuestro esfuerzo fue en vano, puesto que a los 15 minutos salimos porque nos faltaba aire, nos ardía el cuerpo y presentamos dolores intensos de cabeza”, expresa Pachacama.

Para el alergólogo Mauro Madero Ardito, del hospital de Niños Roberto Gilbert (Guayaquil), este episodio no es extraño. El galeno indica que es común que en un incendio, además del Cuerpo de Bomberos, actúe uno que otro ciudadano solidario que no está preparado correctamente y no se cuide de las partículas tóxicas.  

Esta acción genera que el sistema respiratorio se afecte pues, en un siniestro, el humo caliente ingresa por la nariz y la quema junto a la faringe, tráquea o bronquios. “Esto produce asfixia, lesiones, sangrados excesivos, secreciones, tos carbónica o con restos de carbón, dolores de pecho, bronquitis, disfonía o ronquera, catarro y hasta fiebre”, asegura Madero.

Es así que el otorrinolaringólogo Mario Quintero Moyano explica que el individuo que estuvo en una catástrofe debe acercarse de inmediato al médico, puesto que así no sufra de alguna afección respiratoria, es posible que exista una alteración en sus niveles de presión arterial (pico hipertensivo).

Esta situación, que califica como la más mínima afección que ocurre en un incendio, es ocasionada por la angustia o estrés que se vive en esos episodios. La insuficiencia respiratoria es el síntoma más alarmante, puesto que al inhalarse más monóxido de carbono (CO2) que oxígeno, es probable que se registre un paro respiratorio”, agrega Quintero.

Para que este paciente no muera, el afectado deberá ser trasladado a un hospital para que un médico lo evalúe y le suministre oxígeno a través de nebulizaciones, máquinas o requiera de una cirugía (traqueotomía) que permita abrirle otra cavidad  respiratoria anexa.

Enfermedades a largo plazo   

El galeno resalta que las valoraciones son importantes porque el daño se presenta de inmediato y -en algunos casos- con el transcurso de las semanas. Es así que tomó como ejemplo la caída de la ceniza del volcán Tungurahua o el atentado del 11 de septiembre en Estados Unidos, en donde las partículas tóxicas aún continúan generando enfermedades.

Varias de las patologías que se han presentado es el cáncer, el asma, la rinitis (inflamación del revestimiento mucoso de la nariz), sinusitis (congestión de la mucosa de los senos paranasales),  bronquitis, entre otros.

En el caso de los pacientes alérgicos, Mauro Madero Ardito indica que los síntomas como: la obstrucción respiratoria, picazón en los ojos, estornudos, se agravan. De ahí que este individuo deberá tratarse de inmediato y -dependiendo del caso- el galeno aumentará sus dosis o alargará su tratamiento médico.

Recomendaciones

Los médicos recomiendan que al momento de registrarse un incendio es necesario que el individuo se cubra la nariz y boca con una camiseta mojada. Esto evitará que las partículas tóxicas del humo ingresen al aparato respiratorio y lo lesione, siempre y cuando se retire de inmediato del sitio del siniestro.

Otra de las medidas de seguridad es que la persona se arrastre en el piso para alejarse del incendio, puesto que el humo se expande hacia arriba.

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