Tomada de la edición impresa del Domingo, 03 Marzo 2013

Mosca invasora amenaza aves de Galápagos

La Fundación Charles Darwin indica que se requiere de financiación para estudios, solo así se evitarán extinciones

Foto: Agencias
Las larvas de la mosca pholornis downsi se alimentan de la sangre y tejidos de los pichones.

Quito / EFE

La Fundación científica británica Charles Darwin (FCD), que trabaja con la Dirección del Parque Nacional Galápagos, aseguró que la tarea, sobre todo en la generación de estudios y la aplicación de soluciones integrarles a este tipo de amenazas, requiere de financiación “significativa y prolongada”.

“Sin este componente no será posible lograr todos los objetivos planificados”, señaló la FCD y aseguró que “lo fundamental es evitar que se produzcan posibles extinciones de aves en las islas Galápagos, uno de los retos más difíciles que los científicos y autoridades de manejo han confrontado en los últimos años”.

Una de esas amenazas, señaló la FCD, es la mosca philornis downsi, introducida en el archipiélago hace algunas décadas y que ahora se extendió por casi todas sus islas.

Las larvas de esa mosca, generalmente depositadas en las bases de los nidos que encuentran en los árboles, se alimenta como parásito externo de la sangre y los tejidos de los pichones, sobre todo de las fosas nasales, lo que provoca malformaciones y hasta la muerte.

La Fundación Charles Darwin, que tiene su sede en la isla Santa Cruz, en el corazón del archipiélago ecuatoriano, alertó que son al menos 17 especies de aves endémicas las amenazadas por la mosca parásita.

La philornis downsi es la causante de un alto nivel de mortalidad que, incluso, llega a la totalidad de polluelos en un nido, precisa un informe de la FCD.

Asegura, además, que los polluelos que sobreviven al ataque de las larvas de la mosca parasitaria generalmente presentan “picos deformes, una tasa de crecimiento reducida y anemia, lo que disminuye su capacidad de sobrevivir y reproducirse”.

“El impacto de la mosca va en aumento; sin embargo, al momento su biología aún es poco conocida” y por ello ha sido difícil encontrar un “método eficaz” para controlarla, afirmó la FCD.

La entidad científica y la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) realizaron el año pasado un taller para estudiar programas que permitan hacer frente al insecto invasor.

Científicos de Argentina, Austria, Australia, Trinidad y Tobago, Francia y Estados Unidos se congregaron en febrero del 2012 para analizar la amenaza y concluyeron que debía elaborarse “un plan para la protección inmediata y a largo plazo de las especies de aves amenazadas” y para “revertir la disminución” de ellas.

Asimismo, realizar estudios para comprender la “ecología” de philornis downsi y desarrollar métodos para su control.

Con esos parámetros, los científicos han investigado maneras de control biológico y uso de depredadores naturales “altamente selectivos” para eliminar esas moscas, sin causar un impacto en el frágil ecosistema de Galápagos.

El objetivo, sostiene el informe de la FCD, es alcanzar la protección en el corto plazo de las zonas de anidación de aves en peligro de extinción como el pinzón de manglar, cuya población se calcula en un centenar de individuos en estado silvestre.

Esta tarea es “difícil” para los científicos, pues señalan que los nidos se encuentran, generalmente, en lo alto de las copas de los manglares, a alturas de hasta 25 metros.

El pinzón de manglar (cactospiza heliobates) es una especie “críticamente en peligro” y en riesgo de convertirse en el primero de los pinzones de Darwin en extinguirse desde que el científico británico visitara las islas hace más de 170 años.

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