Tomada de la edición impresa del Domingo, 17 Marzo 2013

San Pedro, un paraíso escondido

Ubicado entre Malacatos y Vilcabamba, este lugar -en donde es posible fundirse con la madre naturaleza- atrae miles de turistas cada año

Foto: Boris Sarango
La acogida en este lugar, enmarcado entre montañas, ha hecho que el espacio resulte pequeño, por lo que está ampliándose el local para los turistas.

BORIS SARANGO ∙ LOJA

Para muchos no existe en el mapa la parroquia San Pedro de Vilcabamba, porque han ganado más protagonismo Malacatos y Vilcabamba, sin embargo San Pedro se encuentra en medio de las dos, convirtiéndose en un lugar escondido y considerado un paraíso natural para los extranjeros.

Dejar el ruido de los motores y respirar un aire diferente es lo que motiva a miles de turistas a desplazarse a las parroquias surorientales de Loja, donde puede aún hallarse espacios que emanan tranquilidad.

Esta pequeña población -con 1.245  habitantes- todavía conserva construcciones coloniales. En el centro de la parroquia está la iglesia, construida con tapia y madera, rodeada por casas pintadas de colores con anchos corredores y en el interior puede verse los amplios patios con hermosos jardines.

Para llegar a este sitio puede tomar transporte desde la terminal terrestre de Loja, salen cada 15 minutos, cancela $ 1 y luego de 45 llega. Uno de los centros turísticos está en el barrio Sacapo, donde se crían truchas y también se las prepara.

Roberto Jara Lapo emprendió un proyecto familiar con la crianza de este pez hace tres años. Después que los visitantes aumentaron y llegaban a su lugar, decidieron construir una cafetería, que en lo  posterior  se convirtió en un restaurante conocido por los lugareños como Las truchas del Salado.

Empezaron con 2.500  truchas y ahora tienen más de 7.000. Generalmente las mil truchas las adquieren a 30 dólares, de las cuales entre el 8 y 10% mueren  Pero Jara indica que su restaurante es rentable. Atienden los sábados y domingos, días en los que expenden unos 50 platos a 4 dólares cada uno.

La acogida a este negocio, enmarcado entre montañas, ha hecho que el espacio resulte pequeño, por lo que está ampliándose el local y no solo para vender truchas, sino también otros platos. En un futuro esperan contar con un área más extensa, en la que encuentren cabañas y sitios de distracción.

Producción de café

Pero en esta zona del país no solo hay truchas. La gran cantidad de café que se produce en este sector se exporta a Alemania. Todo el proceso, desde la siembra hasta la cosecha, se realiza cuidadosamente, por lo que el producto ha ganado prestigio internacional. Este tipo de pepa se conoce como ‘café gourmet’ y su quintal cuesta 300 dólares. La cosecha anual, que empieza en enero y  termina en agosto, produce 700 quintales al año.

Cultivan café orgánico sin químicos y tienen secadoras marquesinas, tipo invernadero. El proceso de café es vía húmeda, luego va a la despulpadora. “Se lo despulpa, se lo deja fermentar por unas 12 horas, después se lo lava para que quede totalmente blanco, se lo seca y se lo pone al 12% de humedad, para luego ser trasladado a la planta procesadora de Catamayo, donde se hace un proceso para escoger el mejor café”, explica Lapo.

Uno de los problemas que afrontan los agricultores es el clima, puesto que hay días en los que no llueve y no tienen riego, eso hace que el grano quede pequeño y no sirva para la exportación. Cada socio tiene una hectárea de terreno sembrado con dos mil plantas de café. Cada hectárea produce 10 quintales.

La parte suroriental de Loja también presenta gran vegetación, por lo que es ideal para la producción de miel. En este sitio se encuentra la Asociación de Apicultores San Pedro de Vilcabamba.

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