Tomada de la edición impresa del Martes, 26 Julio 2011

Fuego por sangre en el sur de Guayaquil

Moradores prefirieron no dar declaraciones, ya que sería lío de bandas

Fuego por sangre en el sur de Guayaquil
Foto: Lylibeth Coloma
La vivienda, situada en la cooperativa Santiaguito Roldós, quedó reducida a escombros tras el incendio intencional.

Karla Naranjo / Guayaquil

Tras la muerte de Édison Farías Cervantes, de 22 años, personas no identificadas incendiaron el domicilio de la familia Miranda, situado en la villa 20, de la Mz. 1.602 de la cooperativa Santiaguito Roldós, al sur de Guayaquil.


Todos los enseres del inmueble se redujeron a escombros cuando, a las 23:00 del pasado domingo, varios hombres llegaron, rociaron gasolina y prendieron fuego. En esos momentos, la casa se encontraba deshabitada, por lo que nadie resultó herido. “Se fueron de vacaciones por el feriado, salieron temprano, pero no sabemos dónde”, dijo una vecina.


“Ahí viven los dos que mataron a mi hijo, pero no sé quién fue a incendiar la casa. Yo, en ese momento, dormía”, comentó la madre del fallecido.


Wladimir Dávila, subteniente de Policía, refirió que los moradores confirmaron la versión de que la casa fue objeto de un atentado.


Sin embargo, los moradores no quisieron dar información, ya que, según expresó una señora que prefirió la reserva de su nombre, “así como supuestamente han vengado la muerte de un chico pueden hacerles daño a nuestras familias por abrir la boca”.

Asesinato


Horas antes del incendio, aproximadamente a las 17:00, Édison Farías jugaba naipes con sus amigos, mientras las demás personas disfrutaban de un evento organizado para celebrar las fiestas de Guayaquil.


Sus familiares comentaron que alguien lo llamó y cuando salió se acercaron dos hombres que empezaron a dispararle. Farías corrió pero lo alcanzaron y le propinaron disparos en la cabeza y abdomen.


“Fueron dos hermanos de la banda de ‘Chente’. Él estaba amenazado por Leonidas Quinteros Cevallos, quien le dijo que lo iba a matar”, aseguró atemorizada la progenitora.


Aunque sabe que Quinteros lo amenazaba, no pudo asegurar que él mismo fue quien lo llamó al celular. “No se sabe quién lo llamo porque al teléfono se le salió la pila y se borró el número de la última llamada que recibió”, sostuvo.


Los familiares de Farías Cervantes ya habían puesto anteriormente una denuncia en la Fiscalía para advertir de las amenazas que estaban recibiendo.


La víctima se dedicaba a limpiar casas en la ciudadela Urdesa, al norte de Guayaquil, y deja a una niña de 4 años en la orfandad.

Temor en el sector


La mañana de ayer, los moradores de la cooperativa Santiaguito Roldós se mostraron herméticos ante el hecho de que la noche anterior había atemorizado a más de uno.

Primero escucharon una ráfaga de disparos y luego vieron cómo una vivienda se consumía en llamas.


Las personas que viven en las casas contiguas a la afectada solo dijeron que conocían al propietario de la vivienda, quien residía en el sector hace más de 30 años y que era una persona que no tenía problemas con nadie.


Lo extraño fue que los testigos mencionaron que en el inmueble vivía el señor con su esposa y un nieto, pero nunca nombraron a los hijos que fueron acusados por el asesinato de Farías Cervantes.


Con más temor, otro familiar del difunto, sostuvo que los dos hermanos pertenecen a la banda de ‘Chente’.


“Aquí no se puede ni dormir. Solo pasamos con miedo porque siempre hay balaceras”, indicó la pariente.

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