Tomada de la edición impresa del Domingo, 29 Julio 2012

Manduriacu inicia su construcción

El Proyecto Hidroeléctrico, que se ubica en el límite de Imbabura y Pichincha, aprovechará el agua del río Guayllabamba

Manduriacu inicia su construcción
Foto: Miguel Jiménez
La represa de la hidroeléctrica prevé la reconstrucción del ambiente con programas de reforestación para recuperar la vegetación removida para la construcción del canal de desvío. En menos de dos años esperan plantar nueva vegetación con plantas nativas.

Verónica Cabascango ∙ Cielo Verde / Imbabura

La Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) estima que, a partir del próximo mes, iniciará oficialmente la construcción de la Central Hidroeléctrica Manduriacu, que aportará al país 60 megavatios (Mw) de energía, equivalentes a la necesaria para satisfacer a más de 230 mil familias ecuatorianas.

El acta de inicio del proyecto se firmó el 15 de febrero de este año. Desde los primeros días de marzo, los ingenieros y obreros han trabajado en abrir caminos que los lleven al lugar preciso de la construcción. A inicios de julio se inició la remoción del material rocoso para edificar la represa y se espera iniciar el siguiente mes.

Dicho proyecto, que aprovechará las aguas del río Guayllabamba, está ubicado a unos 130 kilómetros de Quito, a tres de Guayabillas, en Pichincha, y a dos km de la población de Cielo Verde, en Imbabura.

Se informó que quien afrontó el tema de los estudios fue la empresa HidroEquinoccio, pero ahora la construcción y ejecución de la central estará a cargo de Celec - Norte, dijo Rodrigo Ayala Egas, jefe del proyecto Manduriacu.

Esta hidroeléctrica beneficiará directamente a cinco poblaciones de influencia, a través del Plan de Desarrollo Humano Integral, que contempla los principales ejes del Plan Nacional del Buen Vivir: Desarrollo productivo, ambiente, educación, salud, servicios básicos, seguridad, conectividad vial e informática.

En el primer mes de trabajo, los encargados de la obra ya han removido medio millón de toneladas de tierra para realizar un canal que desviará el río Guayllabamba para la construcción de la represa.

Luego de aquello el río volverá a su cauce original y en el lugar del canal se terminará, en el siguiente lado de la represa, la colocación de la casa de máquinas.

El agua llegará hasta la casa de máquinas, donde entrarán dos turbinas. Cada una estará conectada a un generador que transformará la energía del agua en eléctrica.

El canal de desvío tiene 400 metros de longitud. Como se encuentra entre dos laderas, en la que está del lado del desvío, se trabaja en la remoción de la tierra por terrazas que luego tomarán una inclinación de tal manera que se eviten derrumbes que afecten al normal funcionamiento de la represa.

“La energía que producirá el proyecto Manduriacu ingresará al Sistema Nacional Integrado, para ello se construirá una línea de transmisión desde el proyecto hasta Santo Domingo de los Tsáchilas, que tiene aproximadamente 80 kilómetros de distancia en el recorrido en línea recta”, explicó Ayala.

Aguas arriba del Manduriacu se encuentra el proyecto Chontal, que generará entre los 190 y 200 Mw.

Aguas abajo está el proyecto Chiapi, con la producción de 160 megavatios; le sigue Manduriacu para finalizar con El Tigre con la generación de 80 Mw.

Su categoría es de inmediata construcción y tiene la responsabilidad el Consejo Provincial de Pichincha, a través de HidroEquinoccio.

Con una inversión de 124 millones de dólares para la obra civil y equipamiento, el país afianza su trabajo por generar energía hidráulica que es la más barata en su generación, pese a una inversión alta al inicio. La amortización de pago de inversión es de 50 a 60 años.

En estos costos no consta el de la línea de transmisión que se estima está entre los 18 a 20 millones de dólares.

Mano de obra local

Según Rodrigo Ayala, en este momento están trabajando 130 obreros contratados por Odebrecht para las obras iniciales.

“Conforme se vayan abriendo los frentes de trabajo, se va incorporando el personal”, asegura el funcionario, quien acotó que este proyecto hidroeléctrico sí cuenta con un programa de inclusión de mano de obra local.

“Hay una captación de personal de la zona, sobre todo, de mano de obra no calificada; sin embargo, irá incrementándose porque se va a realizar capacitación en coordinación con Odebrecht. Es una de las condiciones para el desarrollo de la zona”, acotó Ayala.

Dentro del programa está capacitar a los obreros no calificados en temas de albañilería, soldadura, mecánica, electricidad, entre otros para que puedan trabajar apoyando en el proyecto.

Hasta el momento cuentan con aproximadamente 40 personas de las zonas de Cielo Verde.

Responsabilidad social

Como parte del trabajo con la comunidad, el proyecto hidroeléctrico Manduriacu, a través de la Corporación Eléctrica del Ecuador, construyó dos puentes, Cielo Verde y La Delicia, ubicados a 10 minutos de la población, que conectarán a varias comunidades.

“Con estos puentes se benefician muchas personas, solo en Cielo Verde estamos hablando de 500 personas, más 12 cumunidades que conforman el Valle los Manduriacus, que inicia en Imbabura”, indicó Paco Navarrete, presidente de la comunidad de Cielo Verde.

Con estos puentes de diez metros de longitud aproximadamente, se mejorará el transporte tanto de vehículos livianos como pesados. Este es un aporte para la vía Selva Alegre-Quinindé, que servirá para el desarrollo de las comunidades de la zona y del país.

“Durante esta semana vamos a hacer un proceso de socialización del proyecto. Nosotros queremos generar un impacto y un desarrollo en la zona importante, que cumpla con las directrices del Gobierno; que en las zonas donde se hacen proyectos estratégicos se genere un desarrollo integral”, explicó Santiago Díaz, jefe de la Unidad Social y Ambiental de la Celec -Norte.

Estos puentes son parte del Plan de Desarrollo así como la implementación más adelante de un centro de salud, un UPC, alcantarillado y agua potable. Para realizarlo Celec invertirá $ 5,5 millones.

“Hemos hecho una planificación desde marzo de este año de obras complementarias del manejo ambiental que durará los 38 meses pero la gran mayoría de obras terminarán el primer año y hay un proceso de sostenibilidad y requerimientos básico”, explicó Díaz.

Enfatizó que las obras llegarán a seis mil personas directamente y 14 mil en Pichincha, porque la ruta conecta varios pueblos y se enlaza al norte con Otavalo y al sur con Nanegalito.

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