Tomada de la edición impresa del Domingo, 19 Febrero 2012

Natación, un gusto y una necesidad

Una disciplina que gana adeptos. Cerca de 12.000 niños la practican en los vacacionales de Fedeguayas

Natación, un gusto y una necesidad
Foto: Karly Torres

Ma. Belén Castro / Guayaquil

 

Todas las mañanas decenas de niños llegan acompañados de sus padres para las clases gratuitas de natación, que forman parte de los vacacionales de la Federación Deportiva del Guayas (Fedeguayas), que se desarrollan tanto en la piscina Olímpica Alberto Vallarino (centro) como en la Cuatro Mosqueteros (sur de Guayaquil).

Esta disciplina ha tenido una gran acogida, pues es la que registra mayor número de inscritos en la institución guayasense. Pero, realmente ¿pasa por un gusto de los niños o por una necesidad de sus padres?

“Son las dos cosas. El ser humano viene de un estado fetal y por ende tenemos una interrelación y un gusto al agua. También hay que tener claro otro aspecto importante: mientras más niños nadan, menos ahogados”, aseguró Julio López, entrenador y coordinador de los vacacionales en la Alberto Vallarino.

Un sinnúmero de beneficios brinda la práctica de esta disciplina deportiva, que va desde “la mejora de una estructura ósea, cardiovascular hasta una medicina profiláctica, pues evita cualquier tipo de enfermedades”, agregó López, quien tiene 26 años de experiencia como profesor.

El aporte no es solo fisiológico, sino mental. “La natación es terapeútica, ya que el agua relaja, desestresa. Incluso se realizan ejercicios de rehabilitación para diferentes enfermedades”.

Adeptos infantiles
Debido al auge de este deporte en los vacacionales de la institución guayasense, le consultamos a las madres de familia si la inscripción de sus vástagos se dio por voluntad de ellos o por influencia de los progenitores.

“En mi caso, él escogió natación porque siempre le ha gustado. Cuando ya culmina la hora de entrenamiento se pone triste porque desearía pasar más horas metido en el agua”, comentó Sandra Alay.

Para ella es una gran iniciativa que estos cursos sean gratuitos, pues muchos no tienen cómo pagar.

“Es beneficioso para nosotros. Mi hijo está contento del aprendizaje y yo palpo diariamente cómo va evolucionando en cada clase”, expresó Alay, quien también reconoció que es una prioridad saber nadar ante cualquier emergencia.

En tanto que Rosa Andrade, madre de una pequeña de 8 años, admitió que le inculcó a su hija aprender esta práctica. “Ella no sabía qué deporte elegir, estaba muy indecisa, le dije que probara con la natación. La convencí por el contacto con el agua y bueno ahora está feliz. Ella solita prepara sus cosas para que la traiga”, contó Andrade.

Si bien es preferible que el padre no decida por los gustos de sus descendientes, en muchos de los casos consultados la decisión fue acertada porque los chicos están a gusto y en la mayoría fue voluntario.

En cualquiera de las dos situaciones, aprender a nadar se convierte en una necesidad, mucho más en esta temporada playera en la que niños y adultos están en contacto con el mar. “Es preferible que tengan conocimientos básicos, nadie está exento de un accidente y así como madre una está más tranquila”, resaltó.

 

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