Estudio en Ecuador revela que el apoyo social contrarresta síntomas de estrés y depresión en trabajadores

La salud mental en el entorno laboral es crucial para el bienestar del colaborador y la productividad de la organización. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental es un “estado de bienestar” que permite al individuo manejar el estrés, ser productivo y contribuir con su comunidad. Varios estudios destacan que factores como la depresión y la ansiedad afectan negativamente el rendimiento laboral. Estos trastornos son prevalentes y se ven exacerbados por aspectos laborales como la sobrecarga, la inseguridad y el estigma social. Además, síntomas como el insomnio se consideran marcadores clínicos relevantes que requieren atención en programas de salud mental en el lugar de trabajo. El estudio titulado “Salud mental y su relación con el apoyo social en trabajadores de Ecuador” fue realizado por profesores de la carrera de Psicología, quienes emplearon escalas sociodemográficas y pruebas psicológicas.

La investigación encontró que, mayor apoyo social en el entorno personal reduce los síntomas vinculados a la depresión, ansiedad y estrés. Con una muestra de 960 trabajadores, la mayoría de los cuales son mujeres (55.9%) y tienen una edad promedio de 35.5 años, las variables laborales muestran que la mayoría (57.7%) pertenece a instituciones privadas y trabaja alrededor de 8.7 horas al día. Aunque los niveles promedio de ansiedad, depresión y estrés se consideran no perjudiciales, el apoyo social se identifica como un factor protector clave para la salud mental. Los trabajadores que informaron recibir más apoyo de sus colegas y supervisores también reportaron menores niveles de malestar psicológico. El apoyo social no solo alivia la presión psicológica, sino que también proporciona una red de recursos tanto psicológicos como materiales. La conclusión es clara: para promover la salud mental y el bienestar en el entorno laboral es esencial fomentar un fuerte apoyo social. Las organizaciones y supervisores deben priorizar esta área para minimizar los riesgos relacionados con la salud mental como la ansiedad, la depresión y el estrés.

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