avances y desafios
Día Mundial de la Salud: el sistema sanitario en Ecuador entre avances y desafíos
El sistema de salud en Ecuador atraviesa un momento de transición en el que conviven avances científicos relevantes con limitaciones estructurales que condicionan su desempeño.
En los últimos años, se han impulsado mejoras en la capacidad técnica, con la incorporación de tecnologías diagnósticas, herramientas de evaluación clínica y el fortalecimiento de la respuesta ante emergencias, lo que evidencia un proceso de modernización en distintos niveles de atención.
Sin embargo, estos avances no se traducen de manera uniforme en beneficios para la población. Pablo Espinosa, epidemiólogo y docente de la Escuela de Medicina de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), señala que el principal desafío radica en la capacidad del sistema para articular estos progresos con una gestión eficiente y sostenida.
Durante 2025, se ha evidenciado un desabastecimiento recurrente de medicamentos e insumos básicos, lo que impacta directamente en el acceso oportuno a tratamientos y en la carga económica de los pacientes.
Esta situación responde, en parte, a limitaciones en el financiamiento y a dificultades en la ejecución de recursos, donde el gasto operativo suele prevalecer sobre la inversión estratégica.
A ello se suma la inestabilidad institucional, que afecta la continuidad de políticas públicas y dificulta la planificación a largo plazo.
En el ámbito epidemiológico, el país enfrenta además el reto de la reemergencia de enfermedades transmisibles. La tuberculosis ha registrado un incremento significativo y ha dejado de ser un problema focalizado para adquirir una dimensión comunitaria, lo que evidencia debilidades en la vigilancia, el diagnóstico oportuno y el control de la transmisión.
Este comportamiento también refleja la incidencia de factores sociales como el hacinamiento y las condiciones sanitarias.
De manera paralela, la disminución en las coberturas de vacunación ha derivado en la reaparición de enfermedades prevenibles, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de los programas de inmunización. Este escenario pone en evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y la capacidad de respuesta ante brotes.
A pesar de la disponibilidad de tecnología, medicamentos y talento humano capacitado, la falta de articulación entre los distintos componentes del sistema limita su impacto real.
Las brechas en funciones esenciales como la vigilancia epidemiológica y la prevención continúan generando efectos en la calidad de la atención y en los resultados en salud.
Espinosa advierte que el desafío no es únicamente incorporar innovación, sino garantizar que esta se integre de manera efectiva en el funcionamiento del sistema. Sin una gestión adecuada, los avances científicos corren el riesgo de no traducirse en mejoras concretas para la población.
En este contexto, el sistema de salud ecuatoriano refleja una dualidad; por un lado, el impulso hacia la modernización y, por otro, la persistencia de debilidades estructurales que limitan su alcance.
El reto está en consolidar una visión integral que permita fortalecer la gobernanza, mejorar la coordinación y asegurar que el desarrollo técnico se convierta en bienestar tangible para la ciudadanía.

