En el marco del Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, especialistas en salud auditiva advierten sobre un fenómeno cada vez más presente en los entornos laborales: el “ruido invisible”. Se trata de sonidos constantes y aparentemente inofensivos que forman parte del día a día en oficinas y espacios de trabajo no industriales, como el sonido de teclados, teléfonos, impresoras o sistemas de ventilación.

Aunque estos sonidos suelen pasar desapercibidos, la exposición prolongada puede tener efectos directos en la concentración, el estrés y el desempeño laboral. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud OMS, el ruido es uno de los factores ambientales que más influye en el bienestar de las personas y puede afectar tanto la salud física como mental cuando la exposición es constante.

Según Ariana Araujo, audiprotesista de GAES, el cerebro continúa procesando los estímulos sonoros incluso cuando estos no se perciben conscientemente, lo que puede generar una carga cognitiva adicional durante la jornada laboral.

El ruido en los entornos laborales modernos

En oficinas, coworkings o espacios abiertos de trabajo, el sonido no suele detenerse. 
Aunque cada ruido por separado parece leve, la suma de múltiples fuentes sonoras puede generar un ambiente que dificulta la concentración y aumenta la fatiga mental.
Este fenómeno es especialmente común en entornos laborales actuales donde predominan los espacios abiertos o compartidos, en los que conviven conversaciones, dispositivos electrónicos y sistemas técnicos funcionando de forma continua.

De acuerdo con Ariana Araujo, audiprotesista de GAES, los sonidos más comunes que conforman este entorno se encuentran:

  • Teclados y equipos informáticos: El sonido constante de teclados, clics del mouse o notificaciones digitales forma parte del paisaje sonoro cotidiano de una oficina. Aunque son sonidos de baja intensidad, su repetición constante puede generar distracción y afectar la capacidad de mantener la atención en tareas que requieren concentración.
  • Timbres de teléfonos y notificaciones: Las llamadas entrantes, alertas de mensajes o notificaciones del computador generan interrupciones frecuentes. Estos sonidos, incluso cuando no son dirigidos directamente a una persona, activan la atención del cerebro y pueden interrumpir los procesos de concentración.
  • Sistemas de ventilación y equipos técnicos: Aires acondicionados, sistemas de ventilación, impresoras o servidores generan un zumbido continuo que muchas veces pasa desapercibido. Sin embargo, estos sonidos pueden activar de forma constante el sistema nervioso, generando una sensación de tensión o fatiga a lo largo del día.

Impacto del ruido invisible en la productividad y el bienestar

La OMS señala que la exposición prolongada al ruido ambiental no solo afecta la audición, sino también la concentración, el rendimiento cognitivo y el bienestar psicológico. Entre los efectos más frecuentes se encuentran:

  • Fatiga mental: el cerebro debe procesar múltiples estímulos sonoros al mismo tiempo.
  • Disminución de la concentración: el ruido interrumpe los procesos de atención sostenida.
  • Aumento del estrés: la exposición prolongada a estímulos sonoros mantiene al sistema nervioso en alerta.
  • Reducción del rendimiento laboral: la dificultad para concentrarse puede afectar la eficiencia y la toma de decisiones.
Cuando el ruido se mantiene durante largos periodos, puede contribuir a generar irritabilidad, cansancio y dificultades para desconectarse mentalmente del trabajo”, enfatizó Ariana Araujo, audiprotesista de GAES

¿Qué se puede hacer para reducir el impacto del ruido en las oficinas?

La especialista de GAES señalan que, aunque el ruido forma parte de los entornos laborales modernos, existen medidas sencillas que pueden ayudar a reducir su impacto en el bienestar y la productividad.

  • Crear espacios de silencio: Reservar momentos o áreas libres de ruido permite al cerebro recuperarse de la estimulación constante. En algunos entornos laborales se implementan zonas de trabajo silenciosas o pausas sin dispositivos electrónicos.
  • Controlar las notificaciones digitales: Reducir alertas innecesarias en computadores y teléfonos ayuda a disminuir interrupciones frecuentes durante la jornada laboral.
  • Mejorar el diseño acústico de los espacios: El uso de paneles acústicos, alfombras, cortinas o divisores puede ayudar a absorber parte del sonido ambiental y mejorar el confort acústico.
  • Realizar revisiones auditivas periódicas: Las revisiones auditivas permiten identificar de forma temprana cualquier alteración en la audición o señales de fatiga auditiva. Los especialistas recomiendan realizar chequeos auditivos al menos una vez al año, especialmente para quienes pasan largas jornadas en entornos con exposición constante al ruido.