Casa Gangotena
En la era de la inteligencia artificial, el turismo vuelve a poner en valor lo humano
Viajar siempre ha sido una experiencia profundamente humana, de conexiones. Detrás de cada viaje hay una persona con sus propios intereses, expectativas, formas de descubrir el mundo y maneras de conectar con un destino. Y aunque la tecnología está transformando la forma en que planificamos y vivimos esas experiencias, el desafío no es hacer del turismo una industria más tecnológica, sino utilizar la tecnología para ofrecer un servicio más atento, más personalizado y sobre todo, más humano.
En el marco del Día Mundial del Turismo, que este año propone reflexionar sobre la “Agenda Digital e Inteligencia Artificial para rediseñar el turismo”, la conversación sobre innovación adquiere una nueva dimensión: ¿cómo puede la inteligencia artificial ayudarnos a estar más cerca de las personas?
Por ejemplo, en Metropolitan Touring, la tecnología tiene un propósito claro: ayudar a sus equipos a conocer mejor a sus huéspedes y anticiparse a sus necesidades.
A través de herramientas como Salesforce, la compañía centraliza y analiza información relevante sobre sus exploradores, sus preferencias e intereses. Esto permite que los equipos comerciales y de servicio tengan una visión más completa de cada huésped, faciliten el seguimiento de sus solicitudes y preferencias, y cuenten con información que les ayude a ofrecer una atención más oportuna y personalizada
El uso de inteligencia y análisis de datos permite transformar esa información en conocimiento que ayuda a tomar mejores decisiones y a diseñar experiencias más relevantes para cada persona. Pero ese conocimiento no busca sustituir la conversación. Busca hacerla mejor.
“La IA nos permite conocer mejor a nuestros huéspedes y tener información que nos ayuda a personalizar sus experiencias. Pero para nosotros, eso no reemplaza el contacto humano. Nos gusta conversar con nuestros exploradores, escucharlos y conocerlos realmente. La tecnología debe ayudarnos a estar más atentos a ellos, no a alejarnos de ellos”, señala Sharian López, Directora de Customer Journey de Metropolitan Touring.
Esta perspectiva también cambia la manera de entender la eficiencia. Si una herramienta tecnológica permite analizar información, agilizar procesos o anticipar una necesidad, el valor no está únicamente en ahorrar tiempo, sino en utilizar ese tiempo para fortalecer la relación con el viajero.
Porque un dato puede indicar una preferencia, pero es una conversación la que permite comprenderla. Una herramienta puede anticipar una necesidad, pero es una persona quien puede responder a ella con empatía. Y una tecnología puede facilitar una experiencia, pero es el vínculo humano el que puede hacerla memorable.
Para la empresa turística, incorporar inteligencia artificial no significa seguir una tendencia ni sustituir aquello que hace especial al turismo: el encuentro y conexión con las personas. Significa aprovechar la tecnología para fortalecer una filosofía de servicio que pone en el centro a cada explorador, sus expectativas y la relación que se construye con él.
Porque, en un mundo cada vez más digital, conocer, escuchar y acompañar a cada viajero de manera cercana sigue siendo lo que convierte un servicio en una experiencia memorable.

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