En el marco del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el ciberacoso, que se conmemora en noviembre, es importante reflexionar sobre los riesgos que enfrentan niños, niñas y adolescentes en los entornos digitales. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado en 2024, el 15 % de los adolescentes entre 11 y 15 años de edad ha experimentado ciberacoso, una problemática que ha aumentado en los últimos años, por factores asociados a la mayor accesibilidad a dispositivos. Esta forma de violencia puede manifestarse a través de redes sociales, chats y videojuegos en línea, mediante amenazas, humillaciones o la difusión de contenido ofensivo. 

A diferencia del acoso presencial, el ciberacoso puede ocurrir a cualquier hora y extenderse rápidamente mediante mensajes, imágenes o publicaciones que afectan el bienestar emocional de los estudiantes. Esta situación se agrava ante el contexto que algunos países todavía no tienen políticas o leyes claras para gestionar denuncias por ciberacoso, mientras que los mecanismos legales para frenar el acoso presencial son cada vez más difundidas. 

Frente a esta realidad, enseñar a la comunidad educativa a reconocer situaciones de riesgo y buscar ayuda en su entorno seguro es tan importante como acompañarlos en el uso responsable de la tecnología, para identificar las situaciones de riesgo potencial y evitarlas antes de caer en ellas. 

“Los niños necesitan comprender que detrás de cada pantalla hay personas que merecen respeto. No se trata únicamente de enseñarles a utilizar la tecnología, sino de brindarles herramientas para reconocer conductas dañinas, establecer límites y saber cómo actuar cuando una interacción digital los hace sentir incómodos o vulnerables”, explica Karen Yépez Directora de Aprendizaje de Innova Schools. 

 ¿Cómo identificar una situación de ciberacoso? 

El ciberacoso no siempre es evidente para los adultos. En muchos casos, los niños, niñas y adolescentes evitan hablar sobre lo que ocurre por vergüenza, temor a represalias o miedo a que sus padres les retiren el acceso a sus dispositivos electrónicos. 

Por ello, la experta de Innova Schools presenta algunas de las señales de alerta a tener en consideración: 

● Cambios emocionales repentinos: presentar tristeza, irritabilidad, ansiedad o frustración después de utilizar dispositivos electrónicos puede ser una señal de alerta. Estas reacciones pueden intensificarse tras revisar mensajes, comentarios o publicaciones, especialmente cuando el niño muestra angustia o evita explicar qué ocurrió. 

● Rechazo al uso de redes sociales o videojuegos: perder repentinamente el interés en plataformas que antes disfrutaba, mostrarse nervioso al recibir notificaciones o evitar participar en grupos digitales puede indicar que está viviendo experiencias negativas. También es importante observar si comienza a ocultar la pantalla o cerrar aplicaciones cuando alguien se acerca. 

● Alteraciones en el rendimiento escolar: las situaciones de ciberacoso pueden afectar la concentración, la participación en clases y la motivación para realizar tareas. En algunos casos, los estudiantes manifiestan resistencia a asistir al colegio, especialmente cuando las agresiones digitales involucran a compañeros con quienes comparten el entorno educativo. 

● Cambios en los hábitos cotidianos: las dificultades para conciliar el sueño, las alteraciones del apetito o el abandono de actividades que antes disfrutaba pueden reflejar malestar emocional. 

“Algunos niños también pueden permanecer conectados hasta altas horas de la noche, pendientes de nuevos mensajes o publicaciones que les generan preocupación”, asegura Yépez. 

● Aislamiento social: distanciarse de amigos, evitar reuniones con compañeros o mostrar resistencia a conversar sobre sus experiencias digitales puede ser una respuesta ante situaciones de intimidación. Este comportamiento puede estar relacionado con el temor a nuevas burlas, la exclusión de grupos virtuales o la difusión de contenido que afecte su imagen frente a otros. 

Es importante recordar que estas señales no necesariamente confirman una situación de ciberacoso, pero sí representan una oportunidad para acercarse a los niños y adolescentes, escuchar sus inquietudes sin juzgarlos y generar espacios de confianza que faciliten la identificación temprana de posibles situaciones de violencia digital. 

¿Cómo prevenir y enfrentar el ciberacoso? 

Cinco recomendaciones clave 

La prevención comienza en casa y se fortalece con el trabajo conjunto de las instituciones educativas. A continuación, la especialista de Innova Schools comparte cinco recomendaciones que las familias pueden poner en práctica: 

1. Construir espacios de confianza y diálogo en casa o en la escuela: Conversar con los hijos sobre sus experiencias en internet, las personas con quienes interactúan y los contenidos que consumen permite conocer mejor su entorno digital. Es importante escucharlos sin juzgar ni reaccionar con castigos inmediatos, para que se sientan seguros al compartir situaciones incómodas. 

2. Enseñar a reconocer cuándo una broma se convierte en acoso: Los comentarios ofensivos, la difusión de rumores, la exclusión intencional de grupos digitales o la publicación de imágenes sin consentimiento no deben normalizarse. Los niños deben aprender a distinguir entre una interacción amistosa y una conducta que busca humillar, intimidar o perjudicar a otra persona. 

3. Promover hábitos de seguridad digital: Revisar juntos las configuraciones de privacidad, evitar compartir información personal y conocer las herramientas de bloqueo y denuncia son medidas esenciales. También es recomendable establecer acuerdos sobre el uso de dispositivos, considerando la edad y autonomía de cada niño. 

4. Enseñar cómo actuar frente a una agresión digital: Si un niño recibe amenazas o mensajes intimidantes, es importante explicarle que no debe responder con nuevas agresiones. Se recomienda conservar evidencias, como capturas de pantalla, bloquear o denunciar las cuentas involucradas y acudir a un adulto de confianza. Cuando la situación involucra a compañeros, se debe informar al colegio para activar las medidas de protección correspondientes. 

5. Fomentar la empatía y la responsabilidad de quienes observan: La prevención también implica enseñar a los estudiantes a no compartir publicaciones humillantes ni participar en burlas colectivas, o pedir permiso antes de compartir contenido que involucra a otras personas. Quienes presencian una agresión digital pueden ayudar al no difundir el contenido, apoyar a la persona afectada y buscar la intervención de un adulto.