Con la llegada del Mes de la Madre, es importante poner en la agenda el bienestar auditivo en mujeres de 40 años o más, ya que el cuerpo comienza a procesar el sonido de manera diferente, puesto que el sistema auditivo comienza a experimentar cambios progresivos. 

El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD) señala que la pérdida de audición relacionada con la edad puede comenzar gradualmente a partir de esta etapa, manifestándose inicialmente como dificultad para comprender conversaciones en ambientes ruidosos, incluso antes de que haya un deterioro obvio.

A partir de los 40 años, el sistema auditivo puede volverse menos eficiente para filtrar ruidos y procesar múltiples estímulos al mismo tiempo. En ambientes con ruido constante, esto se traduce en fatiga, estrés y dificultad para concentrarse; y en el caso de las madres, que a menudo navegan por múltiples y variados ambientes sonoros a lo largo del día —desde el hogar hasta el lugar de trabajo y entornos sociales— este efecto puede intensificarse por la naturaleza acumulativa de esa exposición.

"La audición no solo depende del oído, sino también del cerebro. Con el tiempo, procesar sonidos en ambientes complejos requiere más esfuerzo, lo que puede provocar fatiga e incluso afectar el bienestar emocional si no se toman medidas preventivas," Ariana Araujo, audioprotesista de GAES.

Claves para identificar cuándo la audición materna está siendo sobreexigida

Identificar a tiempo los cambios en la percepción del sonido es clave para prevenir complicaciones. Algunas señales comunes incluyen:

  • Fatiga auditiva: Sentirse cansada o saturada después de estar en ambientes ruidosos, incluso por períodos cortos. Esto sucede porque el cerebro trabaja más arduamente para interpretar los sonidos.
  • Dificultad para seguir conversaciones: Especialmente en espacios con múltiples fuentes de ruido (reuniones familiares, restaurantes o transporte público). A pesar de escuchar activamente, la persona puede tener dificultades para comprender el habla con claridad.
  • Aumento de la sensibilidad al ruido: Los sonidos cotidianos como los gritos de los hijos o los electrodomésticos en casa pueden percibirse como molestos o invasivos, generando irritabilidad o incomodidad.
  • Problemas de concentración: El ruido constante interfiere con la capacidad de atención, afectando las actividades laborales o las tareas diarias.
  • Necesidad de subir el volumen: Aumentar el volumen del televisor o los dispositivos electrónicos puede ser una señal temprana de que el sistema auditivo está siendo afectado.

Hábitos clave para proteger la audición en esta etapa

La especialista de GAES comparte hábitos saludables que pueden marcar una diferencia significativa en esta etapa:

  • Regular la exposición al ruido: Incorporar momentos de tranquilidad durante el día permite que el sistema auditivo descanse y se recupere.
  • Controlar el volumen de los dispositivos: Mantener niveles moderados en el televisor, el celular o los auriculares previene la sobrecarga sonora.
  • Tomar descansos auditivos: Alejarse temporalmente de ambientes ruidosos reduce la fatiga y el estrés asociados al sonido.
  • Realizar chequeos auditivos regulares: Una evaluación anual permite detectar cambios tempranos y tomar decisiones oportunas para el cuidado de la audición.