Ecuador
El trabajo también pone a prueba la salud: cinco señales que no conviene ignorar
Ocho horas frente a un computador, reuniones consecutivas, pocas pausas y jornadas cada vez más largas forman parte de la rutina de miles de trabajadores. Aunque muchas personas consideran normal terminar el día con dolor de espalda, fatiga visual, estrés o cansancio, estos síntomas pueden ser las primeras señales de que la salud necesita atención. En el marco del Día Mundial del Autocuidado, que se conmemora cada 24 de julio, FEMSA Salud hace un llamado a incorporar hábitos saludables dentro de la jornada laboral como una forma de prevenir enfermedades y mejorar el bienestar.
La iniciativa
cobra especial relevancia si se considera que, según la Organización Mundial de la
Salud (OMS) 1 , el 31 % de los adultos en el mundo no realiza la actividad física
recomendada, un factor asociado a un mayor riesgo de enfermedades
cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros problemas crónicos.
"El autocuidado es el conjunto de acciones y decisiones conscientes que cada persona adopta para proteger y fortalecer su salud. No significa actuar únicamente cuando aparece una enfermedad, sino incorporar hábitos saludables todos los días para prevenirla", explica la Dra. Betsy Monroy, médica ocupacional y vocera de FEMSA Salud.
De acuerdo con la especialista, el entorno laboral concentra varios factores que
pueden afectar progresivamente la salud física y mental. El sedentarismo, las malas
posturas, el uso prolongado de pantallas, el estrés y una alimentación inadecuada
forman parte de los riesgos más frecuentes en la actualidad.
Las cinco señales que el cuerpo no debería ignorar
Muchas molestias suelen atribuirse al ritmo de trabajo o al cansancio propio de la
jornada. Sin embargo, cuando aparecen con frecuencia o se mantienen en el tiempo,
conviene acudir a un profesional de la salud.
1. Dolor persistente de cuello, espalda o articulaciones: Permanecer sentado
durante varias horas o mantener una postura inadecuada puede provocar molestias
musculares que, con el tiempo, afectan la movilidad y la calidad de vida.
2. Cansancio constante: Sentirse agotado de manera permanente, incluso después
de descansar, puede ser una señal de que el organismo necesita atención o de que
existen hábitos que requieren ajustes.
3. Fatiga visual y dolores de cabeza: La exposición continua a pantallas puede
causar resequedad ocular, visión borrosa, cefaleas y disminución de la concentración.
La especialista recomienda aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante
20 segundos un punto ubicado a aproximadamente seis metros de distancia.
4. Estrés o ansiedad persistentes: La presión constante no solo afecta el estado
emocional. También puede alterar el sueño, aumentar la presión arterial y repercutir en
la salud cardiovascular.
5. Alteraciones del sueño: Dormir pocas horas o despertar sin sensación de
descanso reduce la capacidad de concentración, afecta el rendimiento diario y debilita
el bienestar físico y mental.
Pequeños hábitos que pueden marcar la diferencia
La Dra. Monroy señala que el autocuidado no requiere cambios drásticos. Incorporar
pausas activas cada dos horas, mantenerse hidratado, cuidar la postura, elegir una
alimentación equilibrada y realizar ejercicios de respiración son acciones sencillas que
ayudan a reducir los efectos del sedentarismo y del estrés durante la jornada laboral.
La especialista también destaca la importancia de los chequeos preventivos, ya que
permiten identificar factores de riesgo antes de que aparezcan síntomas y favorecen
un tratamiento oportuno.
Como parte de su compromiso con la salud y el bienestar, FEMSA Salud desarrolla de
manera permanente campañas de educación en salud, chequeos médicos
ocupacionales, jornadas de vacunación, programas de pausas activas e iniciativas
orientadas al bienestar físico, mental y emocional de sus colaboradores.
"El autocuidado no empieza cuando aparece una enfermedad, empieza cuando aprendemos a escuchar las señales del cuerpo y actuamos a tiempo. Pequeñas decisiones diarias pueden generar un impacto importante en la salud y la calidad de vida", concluye la Dra. Betsy Monroy.


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