Con la llegada de la temporada de vacaciones, muchas organizaciones se preguntan si es conveniente adoptar esquemas de jornada flexible, horarios de verano o modalidades híbridas que permitan a los colaboradores equilibrar mejor sus responsabilidades laborales y personales. El horario de verano empresarial puede adoptar distintas modalidades, entre ellas: 

● Jornadas continuas o intensivas. 
● Horarios escalonados de ingreso y salida. 
● Esquemas híbridos o teletrabajo parcial. 
● Distribución flexible de horas durante la semana. 
● Jornadas adaptadas a la demanda operativa propia de la temporada. 

No obstante, no todas las posiciones dentro de las organizaciones pueden acceder a estos beneficios. Áreas como operaciones, producción, logística, atención al cliente, ventas presenciales o servicios esenciales requieren mantener su actividad sin interrupciones, lo que obliga a miles de colaboradores a cumplir sus jornadas habituales mientras otros equipos disfrutan de mayor flexibilidad. 

Para SGF Global, empresa especializada en soluciones de talento humano, este escenario representa uno de los mayores desafíos para las organizaciones durante esta época del año. Más allá de implementar horarios diferenciados, el verdadero reto consiste en garantizar que estas decisiones no afecten la motivación, el compromiso ni la percepción de justicia dentro de los equipos. 

"Uno de los errores más frecuentes es pensar que la equidad significa ofrecer exactamente los mismos beneficios a todos los colaboradores. En realidad, una gestión estratégica del talento consiste en responder a las necesidades de cada función sin perder de vista el bienestar de las personas y la continuidad del negocio", explica Amparo Upegui, Country Manager de SGF Global. 

¿Cómo responder a este desafío? 

Desde la experiencia de SGF Global, las organizaciones pueden fortalecer el compromiso de todos sus equipos mediante acciones que no necesariamente implican otorgar flexibilidad horaria a todos los colaboradores. 

Entre ellas destacan: 

● Ofrecer beneficios equivalentes: Cuando la flexibilidad no sea viable, implementar alternativas como días compensatorios, permisos especiales o incentivos que reconozcan el esfuerzo de quienes mantienen la operación. 

● Comunicar los criterios de decisión: Explicar de forma transparente por qué algunas posiciones pueden acceder a horarios especiales y otras no, para evitar percepciones de favoritismo. 

● Planificar la distribución del trabajo: Organizar turnos y vacaciones con anticipación para equilibrar las cargas laborales y evitar la sobrecarga de ciertos equipos. 

● Reconocer a quienes sostienen la operación: Visibilizar y valorar el aporte de los colaboradores que continúan prestando servicios durante la temporada, mediante reconocimientos o incentivos. 

● Escuchar la experiencia de los equipos: Recoger la opinión de los colaboradores antes y después de implementar estas medidas para identificar oportunidades de mejora y fortalecer futuras decisiones. En este contexto, el rol de los líderes adquiere una relevancia especial. 

Son ellos quienes deben explicar las decisiones organizacionales, escuchar las inquietudes de los equipos y reforzar el valor que tiene cada función para el cumplimiento de los objetivos del negocio.